Las joyas del hombre



El terreno de las joyas está muy emparentado con el mundo femenino por múltiples razones, pero la necesidad de poseer algo duradero, que no se oxide al menos, algo vistoso y un refugio que no se devalue de la noche a la mañana, como le ocurre a los billetes, es algo que comparten todos los seres humanos de cierta edad. Las joyas cumplen estas tres funciones y por esa razón los hombres también las utilizan. Además existen otras como el deseo de mostrar estatus social o el de haber triunfado en la vida.

Sin embargo, hemos de usarlas con prudencia porque, como ya dijimos en La segunda norma del vestir no se sabe bien desde qué revolución,la Francesa o la industrial, comenzó a estar mal visto que los hombres hagan ostentación con adornos inútiles. Se cual fuese de las dos el caso es que se considera elegantes las joyas más culinas que tienen una utilidad, o por lo menos eso ha sido así hasta el momento en las sociedades occidentales. Por lo tanto, por muy valiosos y refinados que sean los pendientes, las sortijas, los collares, las pulseras... es muy difícil que aporten elegancia.

Camilo López (1997) afirma que los hombres solo podemos lucir cuatro joyas y solo cuatro como máximo. Estas son:

  1. El anillo como símbolo de unión con otra persona o en recuerdo de aquellos sellos que servían como firma. Un navegante americano, del Continenete, ha indicado que allí también se acostumbra a recibir un anillo cuando se termina la carrera universitaria, el grado, en ese caso es perféctamente válido

  2. El fijador de corbata es una joya de gran utilidad para evitar que las dos palas de esta prenda se separen, no se trata de un plastrón. Además permite fijarla en el centro del pecho. Esta joya posee varias formas porque puede ser un pasador horizontales y largos o de la aguja onassis, como explicamos en La corbata y sus nudos, hasta una simple púa de oro, plata o platino con una piedra en el centro.

  3. El reloj es fácil conocer su misión: dar la hora. Por supuesto existen relojes deportivos con infinidad de funciones, pero los relojes elegantes son, a día de hoy, los analógicos y dentro de los analógicos los más sencillos, que no por ello simples, suelen ser los más elegantes.

  4. Los gemelos o mancuernillas cumplen de la importante misión de cerrar los puños de las camisas e impedir que baje más de la cuenta, cubriendo la mano. Como hemos dicho, para ser una joya deberían estar fundidos en oro, plata o platino, pero esos metales tienen varios incovenientes, no solo el precio, sino también el desgaste que pueden sufrir, por eso han surgido gemelos forjados o al menos chapados en rodio y en paladio, que también son muy brillantes y más resistentes.



Pero ¿por qué decimos que solo cuatro y esas cuatro? porque llevar más en lugar de darnos elegancia puede decir de nosotros que nos hemos enriquecido de pronto, ser lo que se llama "un nuevo rico". Los nuevos ricos, por ese repentino poderío económico que han ganado, les hace padecederes de muchos defectos como el penser que todo se puede comprar con dinero y por eso el respeto a los demás es secundario, ya sea en forma de prepotencia, menosprecio que se salda con billetes o simplemente grandes voces. Algo así se puede ver de ven en cuando en los grandes deportistas estadounidenses. Pero también ha sido propio de algunos capos de la droga colombianos, mexicano, españoles... lo cual hace menos deseable aún lucir grandes y numerosas joyas. Pero esta es más una opinión que una ley.

Bibliografía citada:

* López, Camilo (1997). El libro de oro del saber estar. Madrid: Ediciones Nobel. ISBN 84-87531-53-9


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