La capa, un complemento ideal para el frac

27/01/2012
Capa de Capas Seseña

Capa en negro y azul confeccionado por Capas Seseña.

Puede ser interesante la evolución de esta prenda: la capa.

En los siglos XVIII y XIX era, sin duda, el atuendo de la clase más humilde, sin que por ello las más adineradas también la lucieran; no hay más que ver, por ejemplo, el cuadro conmemorativo donde se refleja la proclamación de La Pepa, la Constitución de 1812 que ahora celebramos su bicentenario.

Pero sobre la importancia de la capa para las clases más bajas podemos remontarnos aún más: al motín de Esquilache de 1766; desatado por la carestía de la vida y la obligación de recortar los sombreros y las capas del pueblo llano. Esta forma de vestir, que sería después el majismo, llegó a ser un distintivo de españolidad, en contra de las modas francesas traídas por los borbones y los ejércitos de Napoleón. El sombrero redondo y la capa larga indicaba qué tipo de persona se era, un español de siempre, pese a que el traje de maja y majo no era de origen español.

La introducción del abrigo y otras prendas de vestir ha ido reduciendo su empleo; pero no la ha hecho desaparecer, como tampoco ha desaparecido el capote. Más aún, ahora es todo un signo de distinción propio de las ocasiones más importantes. Se ha lucido en:Como ejemplo de capa hemos traído una en negro y azul, cedida por los mismo artesanos que confeccionaron las antes nombradas, Capas Seseña. Y hemos elegido esta combinación para no dar la idea de que la capa es negra con forro rojo, muy vistosa, sí, pero en ocasiones asociada con el Conde Drácula imaginado por productoras como la Hammer, no al verdadero conductor de Rumanía.

En el imaginario popular la capa tuvo cierto resurgir con Superman y otros superhéroes del cómic. Pero de alguna manera también allí se ha dejado de utilizar, por ejemplo, de los X Men sólo Tormenta la luce. Más aún, Pixar Animation Studios se ríe un poco de aquellos personajes tocados con una prenda poco práctica para volar y que se les enganchaba con multitud de objetos. Sin embargo, como no somos superhéroes, nosotros la podemos utilizar.

Por su finura de líneas y el porte que confiere al que la lleva, nos atrevemos a recomendarla para lucirla con una de las prendas más ceremoniosas que existe: el frac.

Al cerrarse muy poco, no posee botones, es muy fácil y rápida de poner; además de abrigar como cualquier abrigo, especialmente si se lleva embozada, es decir, con la parte inferior echada sobre el hombro opuesto.

Para los pocos afortunados que reciban una invitación de corbata blanca para una fiesta o ceremonia de noche fría es una de las mejores opciones para ir abrigado y elegante.
La capa, un complemento ideal para el frac
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